+34 685 92 38 14
Lunes-Viernes: 10:00 - 14:00 // 16:00 - 20:00
Deja atrás los límites, libera todo tu potencial
¿Tu hijo adolescente no quiere estudiar?
¿Tu hijo adolescente no quiere estudiar?

¿Tu hijo adolescente no quiere estudiar?

 

¿Te desespera ver que tu hijo suspende y no quiere estudiar? ¿Por mucho que razones con él se cierra en banda? ¿Te preocupa el futuro laboral de tu hijo si sigue por ese camino?

Todos sabemos que la adolescencia es una etapa complicada, se producen muchos cambios físicos y psicológicos que afectan a todas las facetas de la vida del adolescente. De repente ya no reconoces en tu hijo/a al ser adorable que era y las tensiones y discusiones en casa comienzan a ser frecuentes.

Conocer qué le está pasando por dentro es una buena forma de poder entenderle mejor y que haya una mayor conexión entre vosotros. Las investigaciones sobre el cerebro humano de los últimos años nos muestran que el cerebro de los adolescentes vive un profundo proceso de transformación en esa etapa. Hoy tratamos de entender sus conductas mediante los cambios subyacentes que ocurren en su cerebro. Uno de los cambios importantes se produce en la corteza prefrontal, en la que se produce una disminución importante en el volumen de materia gris. Dicha materia gris contiene cuerpos celulares  y las conexiones o sinapsis entre células, lo que llamamos conexiones o sinapsis neuronales. Esta disminución es como una poda de sinapsis, se produce una eliminación de sinapsis no deseadas. Depende del ambiente donde se desarrolle el adolescente, las sinapsis más usadas se fortalecen y las menos utilizadas se atrofian y posteriormente se destruyen. Esto nos da una idea muy importante de la importancia del ambiente. El ambiente forma el cerebro adolescente. Por eso es tan importante el papel de la familia en la adolescencia.

Este es un período de la vida donde el cerebro es particularmente adaptable, es una oportunidad fantástica para el aprendizaje y la creatividad, para la educación y el desarrollo social. Cuánto más estimulante y participativa sea la forma de enseñarles, más se desarrollará su creatividad y aprendizaje y más posibilidades de que quiera seguir formándose y aprendiendo en su vida adulta.

Que el adolescente se desarrolle en un buen ambiente familiar es indispensable para su posterior futuro y que este sea lo mejor posible. Es un momento en el que más que nunca necesitan el amor de su familia, comprensión y empatía, aunque no lo demuestren. Podemos aprovechar para recordar nuestra propia adolescencia, conectar con cómo nos sentíamos en esos años. ¿Qué situaciones vivimos? ¿Qué inseguridades teníamos? Muchos de los conflictos de nuestros hijos adolescentes son los mismos que los que hemos vivido nosotros a su edad. Poniéndonos en sus zapatos podremos llegar a entenderles un poco mejor. En esa etapa se forman muchas de las creencias que después nos van a limitar en nuestra vida adulta. El trabajo con las creencias, usando una herramienta tan poderosa como Psych-K®, en esta etapa, es muy efectivo ya que se producen grandes cambios en su autoestima, les ayuda a confiar en sí mismos/as, a conocerse mejor y a sentirse más seguros. Y ello repercute, de forma rápida, en una mejoría de sus resultados académicos, comportamiento, hábitos y, por supuesto, en la forma de comunicarse con los demás.

También la forma en la que le hablas a tu hijo/a va a repercutir en la idea que se forma de sí mismo/a. Si lo haces con cariño y respeto, ese es el trato que va a entender que es lo que merece y así se comunicará él o ella. Somos espejos unos de otros. Ellos/as son tu espejo y tú eres el suyo. Así que, toma consciencia de la imagen que estás recibiendo y piensa si es lo que quieres para ti y para ellos/as.

Todavía se puede mejorar la situación de tu hijo/a y la tuya propia y que haya una mejor convivencia familiar. Vale la pena.