Vive Poderosamente con Adelina Ruano
Adelina Ruano tenía una exitosa carrera profesional en el mundo de las finanzas pero un día esta mujer valiente apostó por seguir su sueño y dedicarse a ayudar a los demás a sacar sus fortalezas y conseguir la vida que desean. Formada con los padres de la PNL y con los mejores del mundo, es experta en PNL, Inteligencia Emocional, Neurociencia y Coaching. Siempre con su sonrisa acogedora, cautiva a su audiencia con su energía y su cercanía, haciendo fácil y comprensible lo que no lo es a priori. Brilla y emociona como nadie contando historias. Es un lujo escucharla y un placer absoluto para Poderosamente compartir esta entrevista.
Marta García: ¿Cómo empezaste o qué te llevó al mundo del desarrollo personal?
Adelina Ruano: Siempre me había interesado, solía leer libros de Daniel Goleman y de ese estilo. Ahora bien, lo que me llevó a adentrarme más profundamente es un máster de comunicación. Cuando llevaba 5 años trabajando en el banco me hablaron de un máster que tenía un poco de todo, inteligencia emocional, coaching, comunicación no verbal, y demás. Me apasionó. Me enganchó tanto que los dos años siguientes estudié más inteligencia emocional, y al siguiente coaching . Cada año estudiaba algo nuevo hasta que finalmente decidí dejar el trabajo y dedicarme a lo que me apasionaba.
MG: ¿Crees que podemos aprender a ser felices?
AR: Creo que la vida misma es un aprendizaje y que el entender eso es lo que nos permite ser felices. Creo que la felicidad no es algo genérico sino que son pequeños momentos, el tomar conciencia de esos pequeños momentos es lo que nos hace ser felices.
MG: ¿Cuál sería para ti la clave más importante de la felicidad?
AR: Yo te diría que ser coherente con uno mismo. Cuando tú estás siendo íntegro con quien eres, tus valores, tus creencias, lo que opinas en la vida, lo que quieres de tu vida entonces te encuentras bien, te sientes feliz. ¿Se puede ser íntegro y coherente al cien por cien? Pues no sé si hay alguien, pero si pones el foco en el aprendizaje, desde la humildad, esos instantes son más comunes y te sientes feliz.
MG: ¿Qué ha sido lo que te ha costado menos integrar o asimilar de todo esto?
AR: Desde pequeñita, esto de conectar con la gente y de intuir como se sentían para mí era algo natural. Siempre he sido a la que recurrían cuando alguien tenía un problema, tanto adultos como jóvenes. Siempre he sido muy intermediaria o mediadora, para mí eso era algo fácil. Así que, el escuchar o el intuir qué siente una persona me viene bastante de fábrica y poder llevarlo a cabo me hace feliz.
MG: ¿Y qué ha sido lo que te ha costado más?
AR: El mundo de las finanzas es bastante agresivo y eso es lo que esperas. No te extrañan ciertos comportamientos. Sin embargo, cuando llegué a este mundo del desarrollo personal pensaba que era un mundo en el que se presuponía que iba a haber muy buen rollo. Cuando ves comportamientos no tan bonitos o coherentes, me chocó. No me lo esperaba. Pero bueno, luego al final entiendes que cada uno tiene su camino y su proceso, así que aprendes también de eso.
MG: ¿Cuál es tu disciplina diaria?
AR: Depende mucho porque mi horario es un poco locura. A las 7 en pie casi caiga quien caiga, luego si no tengo sesión a primera hora pues desayuno, medito, hago deporte, una hora o así de gimnasio, ducha y ya a trabajar hasta por la noche. En alguna ocasión puedo tener una comida o una cena, las cenas suelen ser bastante de ocio, ese ratito es para amistades, familia…
MG: ¿Cómo gestionas los “no puedo”?
AR: No soy de decir mucho “no puedo” porque soy muy consciente de mi lenguaje. Cuando lo digo, lo analizo y distingo si es un “no puedo” o “no quiero”. Si es “no quiero” no lo hago y si es “no puedo” me planteo cómo poder hacerlo. Si realmente lo quiero busco la vía para conseguirlo.
MG: ¿Y cómo te enfrentas al miedo?
AR: A mí la palabra miedo es como que no me dice mucho. Lo que pasa es que luego en el día a día sí que hay resistencias, cosas que no haces y entonces dices “pues no sé si es un miedo o no, pero al final por alguna razón no lo he hecho”. Hay ciertas cosas que me pongo por objetivo prioritario y las trabajo. Hay otras cosas sin embargo que me llevan más tiempo. En estas últimas a veces soy más benevolente y me digo “pues ya llegará”. Según el qué y el cómo. En el pasado sí que utilizaba más ese término. Dejar el trabajo me costó mucho pero ahora ya me he metido en una rutina donde lo que voy queriendo lo voy trabajando y antes o después llegará.
MG: ¿Qué película nos recomendarías?
AR: Ni me acuerdo del tiempo que hace que no voy al cine. Me viene a la mente una de hace años, hice un trabajo de inteligencia emocional sobre ella que es “El indomable Will Hunting”. Tiene escenas que, además, son muy interesantes de estudiar desde el punto de vista de la PNL. Tiene momentos muy buenos aparte de todo el mensaje de la película. Se me ocurre esta, si luego se me ocurre alguna otra te digo.
MG: ¿Y qué libro nos recomendarías?
AR: Muchos. Un libro curioso es “Morir para ser yo” de Anita Moorjani. Es la vida de una mujer que tiene muchísimas contradicciones, tiene un cáncer y luego todo lo que pasa a partir de ahí. Es un libro que no se lo recomendaría a todo el mundo, depende de a quién y según como vea a la persona. Es un libro espiritual, que te lleva a pensar mucho y “fuera de la caja”.
MG: Y ya la última ¿Cuál es tu lema?
AR: “Sabemos lo que somos pero no lo que podemos llegar a ser” de William Shakespeare. Creo que somos lo que queramos ser o lo que nos propongamos ser. Yo creo que estamos en evolución y que cada uno decide si se queda sentado en un sillón y ya está (es una opción igual que cualquier otra) o no. Hay mucho mundo ahí fuera. Y claramente yo estoy ahí.
MG: Pues muchísimas gracias Adelina.
AR: A ti. Un placer. Muchísimas gracias.
Desde Vive Poderosamente agradecemos profundamente a Adelina el que nos haya dedicado parte de su tiempo para hacer esta entrevista. Siempre es un deleite para los sentidos escuchar a esta maravillosa mujer que te enseña lo que ella sabe con todo su cariño, humildad, dedicación y mucho humor. Gracias Adelina por todo lo que nos has compartido y por esa sensación tan agradable que uno siente cuando está escuchándote, de dejarse mecer en tus palabras.
Fotografía: Héctor Flores Moreno

